Espacios de trabajo alrededor del mundo

     Hoy termina el mes de enero, y como cada fin de mes, publicamos en cadena todos los que llevamos un mes de marujeo, de casa en casa, por todo el mundo, ha sido muy divertido, y me ha encantado, han vuelto las ganas de hacer click sin parar, de probar, y de aprender… 🙂

     Os dejo con mi selección, tenéis todas las fotos como siempre, en el mural del grupo, y la cadena en el blog de Jackie (con un post inmenso que merece la pena leer hasta el final, además tiene premio 😉

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     Un beso enorme, y buen lunes!!

¡Simplemente empieza!

      “Nada más comenzar, le pidió consejo a su amiga (…) y ésta la exhortó  con una frase simple pero contundente: << ¡Simplemente empieza!>>”

Simplemente empieza     En mi caso aún no había comenzado, pero voy viendo cuerpo a su sugerencia, muchas gracias por descubrirme un lugar así. Te deseo mucha suerte con todo.

La Vuelta al Mundo. Tomen asiento…

     Este mes hemos dado la vuelta al mundo, de asiento en asiento; es el tema que más me ha costado desde que comencé a viajar de esta manera tan particular, y aunque he venido con retraso, aquí está mi selección, aunque os invito a relajarse y tomar asiento

LVM_bancos y sillas copia

     Este mes nos tiramos al suelo, ¿alguien se apunta? 

De vuelta…

…tras unos días estoy aquí de vuelta, distinta yo, distinto mi espacio…040509

      “(…) con  la que tengo un identificación absoluta, esencial e insustituible en mi formación de ser humano y escritor. Desde estas tomas de conciencia empecé a leer  como un auténtico novelista artesanal, no sólo por placer, sino por la curiosidad insaciable de descubrir cómo estaban escritos los libros de los sabios. Los leía primero por el derecho, luego por el revés, y los sometía a una especie de destripamiento quirúrgico hasta desentrañar los misterios más recónditos de su estructura. por lo mismo, mi biblioteca no ha sido nunca mucho más que un instrumento de trabajo, donde puedo consultar al instante un capítulo de Dostoievski, o precisar un dato sobre la epilepsia de Julio César o sobre el mecanismo de un carburador de automóvil. Tengo, incluso, un manual para cometer asesinatos perfectos, por si lo necesitara alguno de mis personajes desvalidos. El resto lo hicieron los amigos que me orientaban en mis lecturas y me prestaban los libros que debía leer en el momento justo, y los que han hecho las lecturas despiadadas de mis originales antes de publicarse.”

García Marquez, Gabriel, “Vivir para contarla” p.440