Placeres al alcance de la mano: una buena taza de café recién hecho para acompañar una buena lectura.
Feliz fin de semana!!!
Hoy termina el mes de enero, y como cada fin de mes, publicamos en cadena todos los que llevamos un mes de marujeo, de casa en casa, por todo el mundo, ha sido muy divertido, y me ha encantado, han vuelto las ganas de hacer click sin parar, de probar, y de aprender… 🙂
Os dejo con mi selección, tenéis todas las fotos como siempre, en el mural del grupo, y la cadena en el blog de Jackie (con un post inmenso que merece la pena leer hasta el final, además tiene premio 😉
Un beso enorme, y buen lunes!!
“Nada más comenzar, le pidió consejo a su amiga (…) y ésta la exhortó con una frase simple pero contundente: << ¡Simplemente empieza!>>”
En mi caso aún no había comenzado, pero voy viendo cuerpo a su sugerencia, muchas gracias por descubrirme un lugar así. Te deseo mucha suerte con todo.
Este mes hemos dado la vuelta al mundo, de asiento en asiento; es el tema que más me ha costado desde que comencé a viajar de esta manera tan particular, y aunque he venido con retraso, aquí está mi selección, aunque os invito a relajarse y tomar asiento
Este mes nos tiramos al suelo, ¿alguien se apunta?
…tras unos días estoy aquí de vuelta, distinta yo, distinto mi espacio…![]()
“(…) con la que tengo un identificación absoluta, esencial e insustituible en mi formación de ser humano y escritor. Desde estas tomas de conciencia empecé a leer como un auténtico novelista artesanal, no sólo por placer, sino por la curiosidad insaciable de descubrir cómo estaban escritos los libros de los sabios. Los leía primero por el derecho, luego por el revés, y los sometía a una especie de destripamiento quirúrgico hasta desentrañar los misterios más recónditos de su estructura. por lo mismo, mi biblioteca no ha sido nunca mucho más que un instrumento de trabajo, donde puedo consultar al instante un capítulo de Dostoievski, o precisar un dato sobre la epilepsia de Julio César o sobre el mecanismo de un carburador de automóvil. Tengo, incluso, un manual para cometer asesinatos perfectos, por si lo necesitara alguno de mis personajes desvalidos. El resto lo hicieron los amigos que me orientaban en mis lecturas y me prestaban los libros que debía leer en el momento justo, y los que han hecho las lecturas despiadadas de mis originales antes de publicarse.”
García Marquez, Gabriel, “Vivir para contarla” p.440